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Artículo: Raquel Valle – 7

Como bien sabemos, en derecho tenemos que tener pruebas para todo.

Pero ¿cómo puedes comprobar más allá de un peritaje psicológico el maltrato y abuso emocional? Son esos golpes, que el prestigioso psicólogo Walter Riso denomina como moratones en el alma, que son invisibles.

En ocasiones, por no decir, la mayoría de las veces, hasta que no haya un parte de lesiones donde se compruebe fehacientemente que se ha producido un maltrato físico, aquí no ha pasado nada. Y ni hablar de los personajes enmascarados que engañan a todo un Tribunal. Por lo que sigo y seguiré haciendo hincapié en la importancia en la formación psicológica en el área de violencia contra la mujer para elaborar una resolución clara y justa.

Lo primero a tener en cuenta es que la mujer maltratada ha sido víctima de una estafa emocional. Por lo que creo que es absolutamente necesario eliminar el cuestionamiento social “¿Usted no se dio cuenta?”. Pues no.

Claro que no lo vio venir. Imaginemos que un día llaman al timbre y al acercarte a la mirilla ves a un señor vestido de negro con una máscara blanca y una motosierra que dice: ¿puedes abrirme la puerta, que vengo a maltratarte un rato? ¿Le abrirías la puerta? ¿Le dejarías pasar mientras pones unos plásticos para que no te manche la alfombra de sangre?

Evidentemente, nadie abriría la puerta, porque un agresor no se manifiesta así. Todo sería menos complicado si se presentase diciendo “Hola me llamo Alejandro y soy narcisista. Al principio voy a ser encantador, pero voy a estar fingiendo todo el rato. Hago como que soy atento, cariñoso, divertido y te haré creer que estoy loco por ti, para que te enamores lo antes posible. Si creo una dependencia emocional, será más difícil que me dejes cuando empiece a maltratarte, a humillarte y a bajar tu autoestima. Como estarás ya tan enganchada, darás mil y una oportunidades porque querrás que todo vuelva a ser como es ahora y así podré seguir haciendo contigo lo que me dé la gana. ¿Te gusta el plan? ¿Salimos juntos?”

Obviamente nadie hace eso. Cuando empiezas a notar que algo no está bien, en tu intento de comprender acabas cayendo en las trampas y las manipulaciones del abusador. Y cuando comienzas a ser consciente de lo que está pasando, ya eres adicta a esa persona. El juicio se nubla y el sentido común termina siendo el menos común de los sentidos.

Vamos a por la siguiente pregunta socialmente absurda. “¿Por qué aguantó tanto?”

He visto con mucha frecuencia víctimas, que cuando salen de la situación y ven la realidad como se hablan de ellas mismas como si hubieran sido tontas por aguantar esa relación y el entorno lo refuerza. Si algo sabe hacer bien el abusador es romper todos los límites, pasar por encima de ellos y luego sentarse a disfrutar de la reacción. El maltratador siempre va a encontrar una excusa para generar un conflicto. Da igual cómo te comportes. Esto será de esta manera hasta que la víctima se pregunte a sí misma si la loca o narcisista es ella.

Os voy a contar una situación con una de mis clientas, que llamaremos Angustias, que es lo que sintió durante toda la relación. Ella tenía complejo por su poco pecho y el abusador aprovechaba para atacar este punto débil, comparando sus senos con las de su ex y cualquier mujer que se le cruzase por la calle. Un día ambos se encontraban parados enfrente de una tienda de lencería y ella quiso comprarse el sujetador que se encontraba en el escaparate. A lo que él respondió: Pues como no te lo pongas de sombrero…

Un comentario que a la vista no es para tanto, pero para ella fue la gota que colmó el vaso. Por lo que se quitó la camiseta en medio de la calle y comenzó a gritar “Sí son pequeñas y tú también la tienes pequeña y no te digo nada. ¿Por qué no te bajas los pantalones y comparamos?” Esta escena se prolongó usos minutos en la calle, mientras el abusador intentaba huir sin saber dónde esconderse increpándole que estaba loca.

¿Creéis que ella está orgullosa de la escena que montó en medio de la calle? Claro que no. Cualquiera que hubiese presenciado el espectáculo desde fuera pensaría que ella tiene un problema mental y él es un pobre chico. Pero como todo en la vida hay que ver las variables de la situación. Así que la pregunta correcta sería, “¿Qué paso anteriormente para que usted
reaccionase así?
”

No quiero justificar la forma de actuar de Angustias, pero sí explicarla como parte del abuso reactivo. Es muy difícil no reaccionar ante un maltrato cuando se lleva días, semanas y meses aguantando y tragando bilis. Solo hace falta un pequeño detonante para que todo explote. Toda esa ira, esa decepción y la rabia son reacciones naturales, que el abusador utiliza en contra para probar, mientras graba con el móvil (esto también es de manual), que la loca es ella y que está obsesionada con él.

Es importante para la víctima no culparse por terminar atrapada en este tipo de relaciones tóxicas y hacer todo lo que esté en su mano para escapar, pero también es necesario que haya un cierto conocimiento sobre el narcisismo, sus fases y el comportamiento de las víctimas y de sus verdugos, ya que es un sota, caballo y rey identificable. No todo es lo que parece y si escarbamos un poquito más allá, se podrá observar con las gafas de la realidad y la empatía, el abuso al que ha estado sometida una persona y frenar de una vez por todas el maltrato psicológico y el abuso emocional.

Ante la duda de si hay mujeres que le gusta que las maltraten. La respuesta es no. Por lo que invito a la lectura de manuales psicológicos a todas aquellas personas que ignoran como alguien puede quedar atrapado inconscientemente en una tela de araña. Es muy fácil juzgar a la víctimas, pero, ¿y si mañana te tocara a ti y no pudieras salir?