Liderada por la Secretaria General de la Fundación CD, y Fundadora de la comunidad Internacional Mujeres Líderes América, María Auxiliadora Martín Gallardo, la campaña «Voces que lideran» tiene como objetivo conocer un poco mejor, a través de una entrevista, a las socias de nuestra comunidad que han publicado recientemente un libro.
Sílvia Bueso (España) es conferenciante, formadora y mentora del método «El arte de pedir«. Especialista en ayudar a personas y organizaciones a pedir con confianza y asertividad, acompaña a profesionales, empresas y entidades sin ánimo de lucro a lograr sus objetivos sin sabotaje ni culpa. Es autora de «De darlo todo a pedir lo que te dé la gana«, publicado por Libros Cúpula (Editorial Planeta) en 2022.
¿Qué te inspiró a escribir este libro?
Me inspiró una pregunta incómoda: ¿Por qué las mujeres somos tan extraordinarias dando y tan prudentes, pequeñas o silenciosas cuando se trata de pedir?
Después de años acompañando a profesionales, directivas, emprendedoras y mujeres brillantes, entendí que el problema no era la falta de capacidad. Era la falta de permiso.
Nos han educado en la generosidad infinita, en la omnipresencia, en el «ya lo hago yo». Y mientras tanto, nuestros deseos se quedaban en la cola de prioridades.
De darlo todo a pedir lo que te dé la gana nace como un pellizco. Un sacudón. Una invitación firme y amorosa a dejar de vivir en modo entrega permanente y empezar a vivir también en modo petición consciente.
Porque pedir no es una debilidad. Es un acto de liderazgo personal.
¿Qué mensaje deseas dejar al mundo a través de tu obra?
Que pedir es el acto más generoso del mundo.
Cuando una mujer se atreve a pedir lo que desea —tiempo, dinero, ayuda, amor, reconocimiento, espacio— le está diciendo al mundo: «Me valoro. Y aporto valor».
Quiero desmontar los «pensamientos felpudo» que nos encogen y nos convierten en nuestras peores enemigas. Quiero que recordemos nuestros derechos universales: pedir sin pedir perdón, decir no sin justificarlo, equivocarnos y volver a pedir.
Pedir no rompe relaciones. Las clarifica. Pedir no nos hace egoístas. Nos hace responsables de nuestra vida.

¿Cómo ha influido tu experiencia como mujer en tu proceso de escritura?
Totalmente. He vivido en primera persona la exigencia de hacerlo todo perfecto, la presión por agradar, el miedo a molestar, la tendencia a explicarme demasiado.
He sentido ese diálogo interno duro, hostil, perfeccionista. Ese que yo llamo «pensamiento felpudo».
Escribir el libro fue también enfrentarme a mis propias piedras. Y compartirlas sin máscara. Porque no escribo desde el pedestal, escribo desde la experiencia real de una mujer que también tuvo que aprender a decir no rápido, claro y sin culpa.
Mi experiencia como mujer no solo influye en el libro: es la raíz del libro.
Si pudieras dejar un mensaje al mundo hoy, ¿cuál sería?
Deja de esperar permiso. El «no» ya lo tienes. El «sí» solo puede llegar si te atreves a formular la petición.
Y si te dicen que no, no es el fin del camino. Es entrenamiento. Cada no ensancha tu zona cómoda y te da músculo para el siguiente reto.
Persistir no es ser pesada. Es creer en lo que quieres.
¿Qué te gustaría que las lectoras y lectores se lleven de tu libro?
Quiero que se lleven acción. No teoría bonita. Acción.
Que identifiquen sus piedras. Que detecten a sus personas chafa-peticiones. Que aterricen objetivos concretos. Que disparen su petición.
Y que, sobre todo, se conviertan en mujeres empediradas: mujeres que deciden, que se expresan, que ponen límites y que se cuidan sin sentirse egoístas.
Si una sola mujer, después de leer el libro, negocia su salario, pide ayuda en casa, lanza su proyecto o termina una relación que ya no le suma, el libro habrá cumplido su misión.
¿Qué consejo darías a otras mujeres que desean escribir y publicar?
Que no se escondan detrás de la perfección. Que no esperen a que desaparezca el miedo. El miedo no desaparece; se gestiona caminando con él.
Y que recuerden algo importante: publicar no es un acto de exhibición. Es un acto de servicio. Si tu experiencia puede aliviar, inspirar o empujar a otra mujer, tienes casi la responsabilidad moral de compartirla.
Pide espacio. Pide voz. Pide visibilidad.
¿Qué significa para ti ser parte de Mujeres Líderes América?
Significa red. Significa expansión. Significa demostrar que el liderazgo femenino no es competencia, es colaboración.
Ser parte de Mujeres Líderes América es pertenecer a una comunidad que no solo celebra el talento, sino que lo impulsa. Y eso es profundamente coherente con mi mensaje: cuando las mujeres se apoyan y se atreven a pedir juntas, el impacto es exponencial.
