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Voces que lideran: Estela Moreno

Desde hace más de ocho años desarrolla el Proyecto Educativo Pepuka, una propuesta educativa innovadora orientada a ayudar a identificar los malos tratos y prevenir la violencia de género desde la infancia. Su enfoque, que sitúa a niños y niñas como protagonistas del proceso educativo, es todavía poco habitual y ha despertado gran interés en el ámbito académico.

Su metodología se estudia actualmente en universidades como ejemplo de innovación educativa y ha sido objeto de análisis en diversas tesis y trabajos de investigación.

Es autora del bestseller educativo “Pepuka y el monstruo que se llevó su sonrisa”, basado en su propia experiencia personal de malos tratos. Con este proyecto ha recorrido más de 165.000 km, llegando a más de 160.000 escolares, realizando más de 2.100 talleres, y llevando su libro a 24 países. La historia también ha sido adaptada al cine en un cortometraje de animación en plastilina.

A lo largo de su trayectoria ha recibido más de diez reconocimientos por su labor en la lucha contra la violencia de género y la promoción de la igualdad, entre ellos:

  • Premio Mujeres Líderes de América 2024, categoría entidad educativa
  • Premio Menina 2022, otorgado por la Subdelegación del Gobierno contra la Violencia de Género
  • Premio Meridiana 2020 a iniciativas contra la violencia de género (Junta de Andalucía)
  • Premio Rosa Regás 2019 a materiales coeducativos

Su mensaje #quenotequitenlasonrisa se ha convertido en un lema reconocido a nivel nacional e internacional contra los malos tratos.

Continua viajando con sus libros formando a profesionales, docentes y familias así como  interviniendo directamente con menores, en talleres  para prevenir la violencia de genero desde la infancia.

1. ¿Qué te inspiró a escribir este libro?

Después de más de ocho años viajando con el proyecto Pepuka y realizando más de 2.000 talleres en centros educativos de infantil y primaria, además de formaciones para docentes, he tenido la oportunidad de conversar con muchos profesionales de la educación sobre sus inquietudes a la hora de abordar la violencia de género desde la infancia.

En esas conversaciones aparecían con frecuencia los mismos sentimientos: miedo, inseguridad y dudas sobre cómo tratar este tema con el alumnado.

Esos miedos y preguntas reales son precisamente el origen de mi nuevo libro:
“¿Y si hablamos de violencia de género en educación infantil y primaria? 20 respuestas reales para perder el miedo”.

La formación de docentes y profesionales en esta materia es fundamental, pero todavía escasa. En muchos casos, ni la formación inicial ni la permanente abordan de forma suficiente esta realidad.

Por eso decidí escribir este libro: para que sirva como guía y acompañamiento, y para que ningún profesional de la educación sienta que está solo cuando decide abordar la prevención de la violencia desde la infancia.

2. ¿Qué mensaje deseas dejar al mundo a través de tu obra? 

Mi mensaje es claro: sí es posible hablar de violencia de género y malos tratos con la infancia, y además es necesario hacerlo.

Cuando lo hacemos desde los buenos tratos, el respeto y la educación emocional, no es un proceso agresivo, sino una oportunidad para construir una sociedad más justa.

Si queremos un mundo más igualitario y libre de violencia, debemos empezar a sentar las bases desde la infancia:

  • ayudando a identificar emociones,
  • trabajando valores,
  • reconociendo a niños y niñas como sujetos de derechos y participantes activos en su propio desarrollo.

Es fundamental escucharles, darles voz y crear espacios seguros donde puedan expresar lo que sienten sin miedo ni juicio.

La infancia debe saber que tiene derecho a recibir buenos tratos, y también a ser protegida y escuchada cuando eso no ocurre.

Con esta obra quiero contribuir a cambiar la mirada, para que la prevención de la violencia de género comience donde realmente empieza todo: en la infancia.

3. ¿Cómo ha influido tu experiencia como mujer en tu proceso de escritura?

Para mí, la escritura ha sido un proceso profundamente transformador.

Ha sido una forma de sanar, de hacer catarsis y de dar sentido a mi propia experiencia de vida. A través de la escritura he podido convertir una vivencia personal difícil en una herramienta que ayude a otras personas.

Escribir también me ha permitido compartir quién soy, qué he aprendido en el camino y qué mensaje quiero dejar. En ese sentido, cada libro es también una forma de legado.

4. Si pudieras dejar un mensaje al mundo hoy, ¿cuál sería?

Que necesitamos contar con la infancia para cambiar el mundo.

Los niños y niñas no son solo el futuro: son personas con voz y capacidad de participar hoy en la construcción de una sociedad más justa.

Debemos crear espacios donde puedan hablar, expresar lo que sienten y formar parte de las soluciones.

Para acompañarles bien, los adultos también tenemos una responsabilidad: formarnos continuamente, aprender a mirar el mundo desde sus ojos y abordar temas complejos sin miedo.

Y en este momento no puedo dejar de compartir el mensaje central de mi proyecto Pepuka:

#quenotequitenlasonrisa

Un recordatorio de que debemos decir basta a tiempo ante cualquier forma de maltrato, pero también un mensaje de esperanza: «sí es posible recuperar la sonrisa«.

5. ¿Qué te gustaría que las lectoras y lectores se lleven de tu libro?

Me gustaría que se lleven la certeza de que es posible hablar de cualquier tema con la infancia si sabemos cómo hacerlo.

Para ello es necesario cambiar la mirada, situar a los niños y niñas en el centro y entender que abordar los malos tratos y la violencia desde edades tempranas no es alarmar, sino prevenir y proteger.

Si después de leer el libro sienten que tienen más herramientas, más seguridad y menos miedo para abordar estos temas, el objetivo estará cumplido.

Y, por supuesto, si en algún momento necesitan orientación o acompañamiento, pueden contactar conmigo a través del libro, de las redes sociales o en estela@pepuka.es

6. ¿Qué consejo darías a otras mujeres que desean escribir y publicar?

Que escriban, que no esperen a que todo esté perfecto ni a tener todas las respuestas. Que escriban desde la autenticidad y el deseo de compartir.

Más allá de expectativas o resultados, la escritura es una forma de dejar huella, compartir aprendizaje y aportar al mundo desde la propia experiencia.

7. ¿Qué significa para ti ser parte de Mujeres Líderes América? 

Formar parte de Mujeres Líderes América significa pertenecer a una comunidad de personas comprometidas con un objetivo común: avanzar hacia una sociedad más igualitaria.

Para mí ha sido una oportunidad maravillosa de conectar con personas extraordinarias, compartir experiencias y aprender de mujeres que están realizando una labor valiosa en diferentes ámbitos.

MLA es, sobre todo, un espacio que conecta talento, compromiso y propósito para aportar al mundo.