Liderada por la Secretaria General de la Fundación CD, y Fundadora de la comunidad Internacional Mujeres Líderes América, María Auxiliadora Martín Gallardo, la campaña «Voces que lideran» tiene como objetivo conocer un poco mejor, a través de una entrevista, a las socias de nuestra comunidad que han publicado recientemente un libro.
¿Qué te inspiró a escribir este libro?
Me inspiró hablar sobre el drama… ese drama silencioso que normalizamos en nuestras vidas. Quería mostrar, a través de tres mujeres y sus historias reales, cuánto drama hay en nuestras decisiones y creencias. Ahora, como a muchas personas, en pandemia sentí el llamado a escribir. Desde pequeña me había gustado, pero nunca me atreví. En pandemia, comencé a escribir algo así que llamé «Más allá del drama hay una verdadera reina». Y en ese momento, me llegó un mensaje de una editorial por Instagram, de esos masivos, pero al estar yo escribiendo, lo sentí como un llamado personal. Eso me impulsó aún más. Y así, nació la inspiración.
Me inspiró resaltar la importancia de tener una red de apoyo que nos sostenga en los momentos más difíciles y que también celebre con nosotras los momentos más dulces.

¿Qué mensaje deseas dejar al mundo a través de tu obra?
Mi mensaje fundamental es sobre las redes de apoyo y la necesidad real que tenemos de sostenernos los unos a los otros. Especialmente las mujeres.
Todas estamos atravesando múltiples desafíos al mismo tiempo. Está la impostora, que no cree en sí misma. Está la que vive en una jaula de oro de pensamientos, donde aparentemente lo tiene todo, pero por dentro se siente atrapada. Está la que, como Alicia en el país de las desdichas, aprende lecciones una y otra vez… pero siente que siempre se equivoca.
Mi mensaje no es decir que esos desafíos van a desaparecer. No van a desaparecer. Van a seguir existiendo. Lo que sí podemos transformar es la manera en que los afrontamos.
Podemos usar nuestra historia como recurso. Como plataforma. Como impulso para avanzar.
En la vida es indispensable tener esas personas a las que puedes llamar sin máscaras. Personas con las que puedas alzar el teléfono y decir lo que realmente estás sintiendo, sin competir por ver a quién le va peor. Porque a todas nos puede pasar: quedarnos sin tacones en medio de una calle, perder un avión, descubrir que esa relación no era lo que soñábamos, sentir que ese vacío no se llena por más que busquemos una y otra vez afuera.
Mi mensaje es que esos vacíos no se llenan compitiendo ni aparentando. Se transitan acompañadas.
Y esto no es solo un tema emocional. Esto genera un impacto directo en nuestro liderazgo. Genera nuevas condiciones en el ámbito laboral, en nuestra familia y, por supuesto, en las nuevas generaciones.
Por eso es tan importante que hagamos nuestro trabajo de aprendizaje y consciencia. Que aprendamos a tomar mejores elecciones. Porque cuando una mujer decide crecer, sostenerse y rodearse bien, no solo se transforma ella: transforma su entorno.
Y así, poco a poco, el camino se vuelve un poco más consciente, un poco más humano… y definitivamente más lindo cada día.
¿Cómo ha influido tu experiencia como mujer en tu proceso de escritura?
Ha influido absolutamente en todo.
He escrito desde mis propias historias. Cada personaje tiene algo mío y algo de muchas mujeres a las que he atendido y a las que he escuchado. Yo estudié una carrera profesional que no me gustaba como Emily en la novela. Al personaje de Rosanna le presté a mi abuela italiana. Y también desde el alma llena cuando sé que tengo a alguien detrás del teléfono dispuesta a escucharme, a llorar conmigo y a celebrar también mis logros.
Ser mujer me permitió escribir con sensibilidad, pero también con valentía. Con la honestidad de reconocer contradicciones internas, presiones sociales y expectativas externas.
No escribí desde la teoría porque no me gusta. Hay miles de modelos de liderazgo, tenemos llenas las redes de gurús. En mi caso escribí desde la vivencia y las experiencias diarias que a todas nos pueden pasar o conocemos a alguien que lo haya vivido.
Si pudieras dejar un mensaje al mundo hoy, ¿cuál sería?
Serían muchos mensajes… y los transmito todos los días, a través de mi hija y de cada persona con la que tengo la oportunidad de conversar, acompañar o formar.
El primero es seguir aprendiendo. Mantener la pasión. Mantener el fuego interno. Y cuando esa llama empieza a apagarse, preguntarnos con honestidad: ¿cómo puedo reconectarme otra vez?
Mi mensaje es dejar el drama a un lado y empezar a tomar elecciones conscientes todos los días. Pequeñas decisiones que nos lleven un paso más adelante.
Es también una invitación a rodearnos de gente que nos impulse. Personas de las que podamos aprender. Comunidades que nos reten a crecer.
Porque liderazgo no es una palabra bonita ni un cargo en una tarjeta de presentación. Liderazgo implica decisiones difíciles. Implica coherencia. Implica acción. Todos podemos aportar un grano de acción en nuestro entorno.
Y el mejor día para empezar es hoy.
Después de los 40 todavía hay ganas. Todavía hay energía. Todavía hay tiempo. Yo misma pensé que el tiempo se acababa… y descubrí que apenas estaba comenzando otra etapa más consciente y más poderosa.
Mi mensaje también es que estudies lo que realmente te guste. Que trabajes en algo que disfrutes. Y que sepas que puedes cambiar cuando quieras. No como antes, cuando pensábamos que debíamos quedarnos en lugares que no nos hacían bien.
No todo es para todos. Y no todos somos para todos.
Por eso hay que buscar esas comunidades donde realmente nos sintamos bien. Ese trabajo donde nos sintamos en casa. Ese entorno donde no dejemos nunca de aprender.
Porque vivir con intención es una decisión diaria. Y siempre estamos a tiempo de volver a elegir.
¿Qué te gustaría que las lectoras y lectores se lleven de tu libro?
Me gustaría que se lleven consciencia.
Que identifiquen sus propios «dramas». Que se observen con más compasión y menos juicio. Que entiendan que siempre hay una salida, pero que esa salida empieza por una decisión propia.
También me gustaría que puedan identificarse con alguno de los personajes. Que al leer a Emily, a Rosanna o a Alicia, digan: «ahí estoy yo»… o incluso que puedan reconocer a alguien cercano en esas historias.
Y que se hagan una pregunta poderosa: ¿Qué harías tú en ese caso? Si tú fueras Emily… o Rosanna… o Alicia… ¿qué harías a partir de un nuevo desafío, después de haber leído sus historias?
Quiero que se lleven nuevas perspectivas. Como en el capítulo del ojo turco, donde profundizamos en algo muy importante: no hay nada más fuerte que aquello en lo que creemos. Nuestra mirada construye nuestra realidad.
Tal vez lo que estamos viendo hoy no es la única verdad posible. Tal vez, si adoptamos una mentalidad de crecimiento, podamos ampliar la perspectiva, permitir que entren nuevos aprendizajes, y hacer el camino más ligero.
Que se quiten pesos de encima. Que cuestionen sus propias elecciones. Que entiendan que cambiar la mirada puede cambiar la experiencia.
Quisiera que se lleven las ganas de hacer un viaje con sus amigas como las Reinas.
¿Qué consejo darías a otras mujeres que desean escribir y publicar?
Que lo hagan. Que no esperen a sentirse «listas».
Que escriban con verdad, no con perfección. Que no intenten impresionar, sino conectar.
Y que confíen en que su historia, esa que a veces creen pequeña o irrelevante, puede ser el espejo que otra mujer necesita para atreverse a cambiar.
El mundo no necesita más expertas perfectas, ni tantos modelos como recetas mágicas. Necesitamos escuchar cómo lo hiciste tú y que de eso puedo aplicar en mi vida que me funcione y me haga pensar y crear nuevas ganas de hacerlo diferente.
A la que más le cambiará la vida al escribir es a su autora. No puedo explicar con palabras lo que se siente cuando alguien que leyó tu libro se te acerca y te habla de su propia historia reconociéndose en tus líneas. Si realmente quieres escribir, hazlo y no te pierdas de la mejor sensación que existe en el mundo.

¿Qué significa para ti ser parte de Mujeres Líderes América?
Para mí significa ese «grano de acción» del que siempre hablo.
La arena se la lleva el viento. La acción es la que crea nuevas experiencias. La acción es la que transforma realidades.
Y para mí eso es comunidad.
Pertenecer a Mujeres Líderes América es estar en un entorno donde cada mujer, desde su país, desde su rol, desde el momento que está viviendo, puede aportar. Puede sumar. Puede influir.
Eso es liderazgo.
Liderazgo no es solo dirigir. Es influir de manera consciente. Es impactar positivamente en tu entorno. Es decidir que quieres ser parte de algo más grande que tú.
Para mí también significa saber que hay muchas personas trabajando todos los días por mejores organizaciones, mejores empresas, mejores comunidades, mejores familias y, por supuesto, mejores países.
Y cuando todo eso se une, eso es lo que se traduce en ese mundo mejor que todos decimos querer: propósito compartido y colectivo.
