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Voces que lideran: María Gabriela Bermúdez

Desde su proyecto profesional, Estilo Mariagab, acompaña a emprendedores, profesionales y empresas en el desarrollo de su voz de marca y en la creación de libros que transmitan propósito, conocimiento y legado.

Su trabajo combina estrategia, pensamiento humanista y una profunda reflexión sobre la identidad, la comunicación y el sentido de la experiencia humana.

¿Qué te inspiró a escribir este libro?

Me inspira la necesidad de comprender y de dar sentido a lo vivido. Para mí, escribir no es solo un ejercicio creativo; es una forma de ordenar la experiencia y de transformar lo que nos ocurre en un relato bello, poético, que narra desde otro horizonte las circunstancias de la vida que nos van marcando. También es un acto de generosidad: compartir el conocimiento que nace de lo vivido.

Cada libro nace de una pregunta profunda. A veces surge de una inquietud intelectual; otras, de un proceso vital que necesita ser interpretado. En mi caso, la escritura es también una forma de servicio: convertir la experiencia personal, las ideas y las observaciones sobre el mundo en algo que pueda ayudar a otros a pensar, a cuestionar y a encontrar nuevas perspectivas.

Siempre enfatizo que escribo por hobby, por pasión, por terapia y también para ganarme la vida.

¿Qué mensaje deseas dejar al mundo a través de tu obra?

Que cada ser humano tiene la capacidad de reinterpretar su historia.

Que puede usar la escritura para ordenar sus ideas y para actualizar aquellas creencias que ya no lo conducen a evolucionar.

Vivimos rodeados de narrativas que muchas veces nos limitan: lo que otros dijeron de nosotros, lo que creímos sobre nuestras capacidades o los eventos difíciles que nos marcaron. Sin embargo, siempre existe la posibilidad de volver a mirar nuestra vida desde otro lugar y descubrir que incluso en los momentos más complejos hay semillas de transformación. También hay crecimiento cuando aprendemos a decantar y refinar nuestros pensamientos, emociones y creencias.

Mi obra “Alcachofa despeinada en el cielo de los sueños” busca recordar que la conciencia, la palabra y el pensamiento son herramientas poderosas para reconstruir el significado de nuestra experiencia.

Este libro nació de los duelos acumulados en mi travesía, que habían quedado guardados en el trastero de lo no digerido. Empecé a escribir poesía intentando embellecer mis duelos, mis miedos y los tragos amargos de la vida.

Fue en un taller de poesía en la Universidad de Málaga, dirigido por Salvador Medina Barahona, poeta panameño de gran talla, donde entré verdaderamente en el mundo del lenguaje poético. Fue escribiendo sobre mí misma cuando comenzó a gestarse este libro, que recopila gran parte de mi poesía de esa primera etapa.

A partir de esa experimentación conmigo misma nació también una formación que estoy por lanzar: Metamorfosis Poética, un proceso práctico, lúdico y dinámico que invita a usar el lenguaje poético como herramienta de transformación personal, para narrarnos desde un lenguaje que exalta la belleza incluso en medio de la dureza.

¿Cómo ha influido tu experiencia como mujer en tu proceso de escritura?

Ser mujer ha influido profundamente en mi forma de observar el mundo. Las mujeres solemos desarrollar una sensibilidad especial hacia los matices de la experiencia humana: las emociones, los vínculos, los silencios y las contradicciones de la vida cotidiana.

En mi escritura hay mucha narrativa que nace de mi sentir como mujer: el amor y el desamor, la maternidad, el vacío y la soledad, la migración, o la sensación de impostora que se activa en determinadas áreas de la vida.

También he vivido procesos que muchas mujeres comparten: la necesidad de reinventarse, de reconstruir la identidad en distintos momentos y de encontrar una voz propia en medio de múltiples expectativas sociales.

Esa experiencia se filtra inevitablemente en mi escritura. No desde una reivindicación estridente, sino desde una mirada consciente, reflexiva y profundamente humana; una mirada que observa los contrastes de la vida y que se permite cuestionarlo todo antes de aceptarlo, pasándolo siempre por mi propio filtro.

Si pudieras dejar un mensaje al mundo hoy, ¿cuál sería?

Que no renuncien a examinarse continuamente.

Es importante revisar nuestros pensamientos, las palabras con las que nos hablamos a nosotros mismos y al mundo, y el propósito que nos mueve cada vez que conjugamos un verbo.

Vivimos en una época de exceso de información, pero a veces de poca reflexión. El verdadero cambio ocurre cuando cada persona se atreve a cuestionar, a buscar sentido y a construir una visión propia del mundo.

Pensar, reflexionar y dialogar con profundidad es una forma de libertad. También implica romper los paradigmas que no se ajustan a nuestro estilo de vida y refinarnos continuamente para acercarnos cada día a nuestra mejor versión.

¿Qué te gustaría que las lectoras y lectores se lleven de tu libro?

Me gustaría que al cerrar el libro sientan que algo dentro de ellos se ha movido. Que mis versos puedan sentirse tan suyos como míos.

No necesariamente una respuesta definitiva, sino una pregunta nueva, una mirada distinta sobre sí mismos o sobre la vida.

Los libros que realmente nos acompañan no son los que simplemente informan, sino los que abren espacios de reflexión que continúan mucho después de haber pasado la última página. Son aquellos que abren la puerta del desván y permiten encontrar tesoros que habían permanecido allí, esperando el momento adecuado para ser desempolvados y volver a brillar.

¿Qué consejo darías a otras mujeres que desean escribir y publicar?

Que no esperen el momento perfecto.

Como mentora en proyectos editoriales suelo decir que la escritura tiene dos tempos: uno volcánico y otro quirúrgico. En el primero vaciamos todo lo que llevamos dentro: los textos, las ideas y esas voces que a veces nos despiertan a las tres de la mañana. En el segundo tempo comenzamos a pulir ese material con precisión quirúrgica.

Y también quiero subrayar algo importante: un libro nunca está completamente listo. Llega un momento en que hay que publicarlo y seguir escribiendo el siguiente.

La escritura se construye escribiendo. Muchas veces creemos que primero debemos tener todas las ideas claras o dominar completamente la técnica, pero el proceso creativo se revela en el camino.

También les diría que escriban desde la autenticidad. El mundo no necesita más voces que repitan lo que ya está dicho; necesita voces que hablen desde su experiencia, su mirada y su verdad.

Si ponen el corazón en lo que escriben, el libro adquirirá alma.

¿Qué significa para ti ser parte de Mujeres Líderes América?

Significa formar parte de una red de mujeres que creen en sí mismas y en el poder de la comunidad como motor de crecimiento.

También en el poder de la palabra para exponerse al mundo, del conocimiento y de la acción como herramientas de cambio.

Las comunidades que conectan talento, experiencia y visión tienen la capacidad de multiplicar el impacto de cada una de sus integrantes. Mujeres Líderes América representa precisamente eso: un espacio donde las voces se encuentran, se fortalecen y se proyectan hacia un propósito común, donde la suma de las partes termina enriqueciendo al todo.

“La poesía me enseñó que incluso el dolor y el miedo pueden convertirse en belleza cuando aprendemos a narrarlos desde la sabiduría del lenguaje.”