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Entrevista: María Soledad Audia

María Soledad Audia es Contadora Pública y consultora en dirección de proyectos, implementaciones ERP y transformación tecnológica.

Cuenta con más de 15 años de trayectoria profesional, en los que ha integrado visión de negocio, conocimiento de los procesos y liderazgo de iniciativas de cambio. Durante los últimos cinco años ha dirigido proyectos para clientes nacionales e internacionales, articulando equipos, necesidades operativas y soluciones tecnológicas. Actualmente impulsa MSA GestCore, desde donde acompaña a organizaciones, líderes y equipos para convertir la tecnología en resultados sostenibles, con una forma de trabajo basada en el rigor profesional, la escucha, la cercanía y el liderazgo colaborativo.

¿A qué se dedica actualmente y cuál es su formación?

Actualmente desarrollo una nueva etapa profesional como consultora en gestión de proyectos y transformación tecnológica. A través de MSA GestCore dirijo y acompaño implementaciones ERP, proyectos de digitalización e iniciativas de mejora de procesos. También trabajo en el diseño de modelos de gobernanza y en el acompañamiento de líderes y equipos que necesitan ordenar su gestión y conducir procesos de transformación.

Soy Contadora Pública y mi trayectoria se construyó gestionando procesos clave para el funcionamiento de las organizaciones y participando en decisiones con impacto directo en sus resultados. Esta experiencia me permitió desarrollar una visión transversal del negocio, comprender cómo se relacionan las distintas áreas, los procesos, la información y los controles, y evaluar las consecuencias operativas y organizacionales de cada decisión.

Sobre esa base amplié mi campo profesional hacia los sistemas de gestión, el análisis funcional y la dirección de proyectos tecnológicos. En distintos roles lideré implementaciones ERP para clientes nacionales e internacionales, coordinando relevamientos, requerimientos, riesgos, cronogramas, pruebas funcionales, capacitaciones, salidas en producción y procesos de adopción.

Trabajar junto a usuarios, referentes de negocio, equipos técnicos y clientes con realidades diversas fortaleció mi capacidad para actuar como nexo entre el negocio y la tecnología.

Complementé mi formación con estudios y programas de posgrado en Gestión Estratégica de Sistemas y Tecnologías de la Información, Gestión de Proyectos, Liderazgo y Conducción de Equipos. Actualmente continúo formándome en Contabilidad Internacional, análisis de datos e inteligencia artificial aplicada a la transformación empresarial.

Esta combinación define mi manera de trabajar: comprender antes de proponer, ordenar antes de ejecutar y acompañar durante todo el proceso. Me interesa facilitar acuerdos, comunicar con claridad y generar las condiciones para que la tecnología responda a una necesidad concreta y pueda ser comprendida, adoptada y sostenida por las personas.

¿Cuáles son los retos a los que ha tenido que hacer frente en su carrera profesional y qué ha aprendido de ellos?

Uno de los retos más enriquecedores de mi carrera fue aprender a integrar, dentro de una misma mirada, el rigor de mi formación como Contadora Pública y la visión amplia que requiere la dirección de proyectos tecnológicos. El conocimiento contable me permite comprender los procesos, los controles, la información y el impacto de las decisiones en los resultados. La gestión de proyectos me brinda las herramientas para transformar ese análisis en objetivos, prioridades, planes de acción y resultados concretos. Con el tiempo comprendí que no eran caminos diferentes, sino perspectivas que se fortalecen mutuamente.

Otro desafío importante fue liderar implementaciones en las que debían articularse clientes, usuarios, referentes del negocio, proveedores y equipos técnicos, mientras la organización continuaba operando. Cada parte observa el proyecto desde una necesidad diferente. Aprendí que conducir esas miradas requiere método y flexibilidad, pero también empatía para comprender qué necesita cada persona y claridad para construir acuerdos sin perder de vista los objetivos.

También tuve que aprender a gestionar momentos de presión: cambios de alcance, incidentes críticos, riesgos que se materializan o decisiones que se demoran. Esas experiencias me enseñaron a priorizar, comunicar con transparencia y abordar los problemas tempranamente.

También aprendí que reconocer una dificultad a tiempo no debilita el liderazgo; por el contrario, permite cuidar el proyecto, al equipo y la confianza del cliente.

La enseñanza más valiosa es que una metodología puede ordenar el trabajo, pero no reemplaza el criterio profesional ni la calidad de los vínculos. Los proyectos avanzan cuando existe una dirección clara y cuando las personas sienten que pueden expresar sus dudas, aportar su experiencia y comprender el sentido del cambio.

¿Cuál ha sido su desafío profesional más difícil y cómo lo superó?

Uno de los desafíos más exigentes de mi trayectoria fue conducir la implementación integral de un ERP en un plazo de seis meses, mientras tenía responsabilidad directa sobre procesos esenciales que debían continuar funcionando durante toda la transición. No existía la posibilidad de detener la operación: había que transformar la gestión y, al mismo tiempo, sostenerla. La complejidad no estaba únicamente en la tecnología. Era necesario revisar procesos, validar información, coordinar personas, anticipar riesgos y acompañar a quienes debían adoptar una nueva manera de trabajar. Al estar involucrada tanto en la gestión cotidiana como en la conducción del proyecto, podía comprender de primera mano las preocupaciones de los usuarios y relacionar cada definición del sistema con una necesidad concreta de la organización.

Lo superamos como equipo, organizando el proyecto por etapas, estableciendo prioridades y responsabilidades claras, y sosteniendo una comunicación cercana y frecuente. Involucramos a los usuarios en las validaciones, generamos espacios para probar y aprender, y fuimos resolviendo los problemas sin perder de vista el objetivo general. También fue fundamental confiar en el conocimiento de las personas y reconocer que un proyecto de esa magnitud no se conduce de manera individual.

La implementación se completó dentro del plazo previsto. Más allá del resultado, esa experiencia confirmó mi vocación por liderar proyectos, integrar perspectivas diferentes y acompañar a las personas en contextos complejos. Aprendí que los desafíos se superan con planificación y criterio, pero también con confianza, responsabilidad compartida y la humildad necesaria para escuchar y aprender de otros.

¿Qué consejo daría a los jóvenes profesionales de su disciplina?

Les aconsejaría construir una base técnica sólida y, al mismo tiempo, desarrollar una comprensión amplia del negocio. El conocimiento profesional adquiere mayor valor cuando permite interpretar la realidad de una organización, anticipar riesgos y contribuir a decisiones bien fundamentadas.

Mi experiencia como Contadora Pública y directora de proyectos me enseñó que los conocimientos se potencian cuando somos capaces de conectarlos. La formación contable aporta rigor, criterio, responsabilidad profesional y una mirada integral sobre los procesos, los controles y la información. La gestión de proyectos permite convertir ese análisis en objetivos, prioridades y resultados concretos.

También les recomendaría desarrollar la capacidad de escuchar, comunicar, negociar y trabajar con personas de distintas disciplinas. Una excelente preparación técnica es indispensable, pero necesita complementarse con la capacidad de comprender el contexto, explicar las ideas con claridad y construir acuerdos. Ningún proyecto relevante se construye de manera individual.

La tecnología y la inteligencia artificial continuarán transformando muchas tareas. Por eso, el aprendizaje permanente y el criterio profesional serán cada vez más importantes. El desafío no será solamente conocer nuevas herramientas, sino utilizarlas con responsabilidad, hacer mejores preguntas y analizar críticamente la información y sus resultados.

Finalmente, les diría que cuiden la coherencia y los vínculos que construyen. La marca profesional no se forma únicamente con lo que comunicamos, sino también con la manera en que trabajamos, cumplimos nuestros compromisos, tratamos a las personas y respondemos cuando algo no sale como esperábamos. La confianza que dejamos en cada experiencia también forma parte de nuestra trayectoria.

¿Puede destacar una lección de liderazgo que haya vivido y considere fundamental?

Una de las lecciones fundamentales que me dejó la experiencia es que liderar exige integrar rigor, criterio y escucha. Los indicadores pueden advertir un desvío, un riesgo o un resultado diferente del esperado; el conocimiento de los procesos y la mirada de las personas permiten comprender sus causas y evaluar su verdadero impacto. Para tomar decisiones responsables, ambas perspectivas son necesarias.

En distintas implementaciones de sistemas de gestion comprobé que una duda o un desacuerdo que inicialmente podían parecer resistencia al cambio, en realidad estaban revelando una excepción operativa legítima, una necesidad que la solución aún no contemplaba o un riesgo que no había sido identificado. Aprendí que escuchar a tiempo no demora el proyecto ni implica renunciar a la dirección. Permite anticiparse, realizar los ajustes necesarios y construir una solución con mayores posibilidades de ser adoptada y sostenida.

También comprendí que el liderazgo colaborativo no significa que todos deban decidir sobre todo ni que las responsabilidades se diluyan. Implica establecer un propósito claro, definir roles, generar espacios para considerar las distintas perspectivas y asumir la responsabilidad de decidir en el momento oportuno.

Cuando las personas comprenden el sentido del proyecto, conocen su aporte y sienten que su experiencia es valorada, se fortalecen la confianza y el compromiso.

Para mí, liderar es sostener el rumbo y, al mismo tiempo, comprender el contexto humano y organizacional en el que cada proyecto se desarrolla. Es transformar información, experiencia y diversidad de miradas en decisiones que generen valor. Esa combinación de dirección, cercanía y responsabilidad permite que los equipos avancen y que los cambios puedan perdurar.

¿Cuándo considera que un proyecto tecnológico realmente ha terminado?

Formalmente, un proyecto tecnológico termina cuando sus objetivos y resultados fueron evaluados, los entregables quedaron aceptados, los pendientes y riesgos residuales fueron documentados, las responsabilidades se transfirieron y las lecciones aprendidas se incorporaron al conocimiento de la organización. Sin embargo, el cierre formal no siempre coincide con la consolidación de los beneficios esperados.

Por eso, considero fundamental que la transición hacia la operación también esté preparada. La solución debe funcionar de manera estable, los usuarios necesitan contar con los conocimientos y la autonomía necesarios, y la organización debe tener responsables, procesos de soporte y criterios claros para continuar gestionando y mejorando lo implementado.

El éxito tiene dos dimensiones. Una se relaciona con la gestión del proyecto y contempla el cumplimiento del alcance, los plazos, los recursos y la calidad acordada. La otra se observa en sus resultados: la adopción, la continuidad operativa, la mejora de los procesos, la confiabilidad de la información y el valor generado para el negocio.

Desde mi perspectiva, un proyecto cumple verdaderamente su propósito cuando la tecnología se integra de manera coherente a la gestión cotidiana y la organización puede sostener el cambio sin depender del equipo que condujo la implementación. En ese momento, la solución deja de ser solamente un entregable tecnológico y se convierte en una capacidad que fortalece a la organización.

¿Dónde pueden encontrarla para conectar o colaborar?

Pueden encontrarme en LinkedIn, donde comparto experiencias, aprendizajes y reflexiones sobre gestión de proyectos, transformación tecnológica, implementaciones ERP, procesos, liderazgo, gobernanza y gestión del cambio. LinkedIn: linkedin.com/in/maria-soledad-audia

También pueden contactarme por correo electrónico: audiamariasoledad@gmail.com

Me interesa conectar con profesionales, líderes y organizaciones para intercambiar experiencias, compartir conocimientos y explorar oportunidades de colaboración. Creo que el encuentro entre distintas miradas fortalece el aprendizaje, enriquece las decisiones y puede dar origen a nuevas iniciativas y proyectos.