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Entrevista: Paola Andrea Cavaletto

¿A qué se dedica actualmente y cuál es su formación?

Actualmente soy Directora de Innovación en Fundación OCIDES, donde impulsamos proyectos que conectan el mundo académico con la industria para fortalecer la inserción laboral de profesionales en distintas áreas. Desde mi experiencia, uno de mis principales aportes ha sido potenciar especialmente las carreras STEM, generando sinergias entre la formación universitaria y las necesidades reales de la industria.

Paralelamente, he liderado proyectos en diversas industrias de manufactura —farmacéutica, alimentos, químico, consumo masivo e incluso minería— con foco en transformación digital, validaciones GxP y excelencia operacional, siempre desde una visión de Industria 5.0 y sostenibilidad.

Soy Ingeniera Química, con formación complementaria en gestión de calidad, innovación tecnológica y liderazgo intergeneracional, lo que me ha permitido integrar la mirada técnica con la estratégica.

¿Cuáles son los retos a los que ha tenido que hacer frente en su carrera profesional, y qué ha aprendido de ellos?

Uno de los mayores desafíos de mi carrera ha sido liderar proyectos que desafían la cultura organizacional, especialmente en industrias reguladas.

He vivido la gestión del cambio desde la primera línea, impulsando la transformación digital en procesos tradicionalmente basados en papel, hasta lograr que equipos completos adoptaran tecnologías como tablets y plataformas digitales. Aprendí que la resistencia al cambio no se vence con presión, sino con acompañamiento, formación y demostrando el valor de hacer las cosas de manera diferente.

Otro desafío clave fue implementar la Ley de Etiquetado en Chile a nivel nacional, un cambio normativo histórico en el Reglamento Sanitario de Alimentos. Liderar este proceso implicó sentar en la misma mesa a proveedores, áreas comerciales, distintos rubros alimentarios y, al mismo tiempo, mantener una comunicación directa con la autoridad sanitaria. Fue un reto enorme de coordinación, negociación y alineamiento de criterios, que me enseñó que los grandes cambios solo se logran integrando a todos los actores y trabajando con visión sistémica.

De ambos aprendizajes me quedo con algo esencial: el cambio nunca es solo técnico, siempre es humano. Puedes tener la mejor normativa o la mejor plataforma digital, pero si no logras que las personas la hagan suya, simplemente no funciona. Y sí, también confirmé que explicar una ley a diez áreas distintas es casi como hablar diez idiomas distintos… y sobrevivir para contarlo ya es un máster en liderazgo.

¿Cuál ha sido su desafío profesional más difícil y cómo lo superó?

El desafío más difícil que enfrenté fue liderar la implementación de la primera fase Ley de Etiquetado en Chile a nivel nacional a través de una conocida cadena de retail, un cambio que revolucionó la forma que presentamos a los consumidores los alimentos en el país. No era solo cumplir con una normativa: se trataba de alinear a proveedores, equipos comerciales, múltiples categorías de alimentos y a la autoridad sanitaria, todos con miradas distintas y, muchas veces, con intereses en conflicto.

Superar este reto requirió construir confianza y traducir un lenguaje técnico en acuerdos prácticos que hicieran sentido a cada actor. Hubo que negociar, mediar y también escuchar mucho. Para mí fue la confirmación de que los grandes cambios no se imponen, se construyen paso a paso.

Lo superé combinando rigurosidad técnica con gestión humana y entendiendo que la clave estaba en que todos se sintieran parte de la solución. Ese aprendizaje lo llevo conmigo hasta hoy: liderar es lograr que personas con visiones muy distintas caminen hacia un mismo objetivo.

¿Qué consejo daría a los jóvenes profesionales de su disciplina?

Esta pregunta me parece sumamente interesante, porque justamente una de las cosas que más me apasiona es apoyar a los jóvenes talentos y su inserción laboral. Es un tema en el que también hemos estado trabajando desde distintos espacios, como mencioné antes.

Si miro hacia atrás, me hubiera encantado que alguien me dijera:

«Paola, es muy valioso que busques feedback de tu jefe, que observes cómo se hacen las cosas en tu entorno y que te alimentes de la experiencia de quienes llevan años en el rubro. Y, sobre todo, que tengas la valentía de levantar la mano para preguntar o pedir ayuda cuando no sepas algo. No eres menos profesional por hacerlo; al contrario, pedir ayuda es una parte fundamental para crecer y entender cómo funciona el puesto en el que estás.»


Creo que lo más importante es mantener siempre las ganas de aprender y la curiosidad activa. Hoy las empresas valoran mucho más a quienes se atreven a explorar, a proponer ideas, a preguntar y a colaborar, que a quienes esperan que todo les llegue definido. La excelencia técnica abre puertas, pero lo que realmente hace la diferencia es la actitud de aprendizaje constante y la capacidad de relacionarse con los demás.

¿Puede destacar una lección de liderazgo que haya vivido y considere fundamental?

Una de las lecciones de liderazgo más importantes que he vivido es que liderar no se trata de tener todas las respuestas, sino de crear el espacio para que el equipo pueda construirlas contigo.

En más de una ocasión me tocó liderar equipos diversos, de distintas generaciones, distintas formaciones y con estilos de trabajo muy distintos. Al principio, uno podría pensar que la clave está en estandarizar, en que todos trabajen «a la misma manera». Pero la realidad es que el verdadero liderazgo surge cuando reconoces la riqueza de esas diferencias y aprendes a conectar a cada persona con el propósito común.

De esas experiencias aprendí que la confianza no se decreta, se gana en lo cotidiano: en la transparencia de las decisiones, en dar crédito cuando corresponde, y en estar presente cuando las cosas no salen bien. Al final, la lección es clara: los equipos recuerdan más cómo los hiciste sentir que la instrucción exacta que diste.

Paola, con tu experiencia en calidad, excelencia operacional y transformación digital, ¿qué huella te interesa dejar en las organizaciones donde trabajas?

La huella que quiero dejar no es solo técnica, sino cultural. Mi campo siempre ha sido la excelencia operacional y la gestión de calidad, y lo seguirá siendo. Pero hoy estamos en un punto histórico: la inteligencia artificial y la manufactura cognitiva están cambiando la forma en que entendemos las operaciones, la calidad y, sobre todo, el papel de las personas dentro de la industria.

Lo que me motiva es acompañar a las organizaciones en este tránsito. He visto olas de transformación digital antes, desde la automatización hasta el IoT, pero lo de hoy es distinto: por primera vez tenemos tecnologías que no solo ejecutan, sino que piensan con nosotros. Y ahí está el verdadero desafío: integrar estas herramientas sin perder lo humano.

Ahora bien, para que estos cambios perduren, se necesita algo más que entusiasmo: se necesitan estrategias empresariales sólidas. El gran problema que vemos hoy es que muchos proyectos de transformación —ya sea en automatización clásica o en inteligencia artificial— fracasan no porque la tecnología no sirva, sino porque los procesos no estaban maduros para recibirla. Se implementan soluciones costosas que terminan haciendo más visibles los problemas de origen, y con ello se genera un sesgo negativo hacia la innovación.

Por eso, parte de mi propósito es impulsar que la transformación digital en calidad y excelencia operacional se haga con mirada estratégica: primero entender y mejorar el proceso, y luego integrar la tecnología adecuada. Solo así los cambios son robustos, sostenibles y generan el impacto que realmente buscamos.

¿Dónde pueden encontrarla para conectar o colaborar?

https://www.linkedin.com/in/pcavaletto