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Entrevista: Claudia Zumaeta Salas

Socia fundadora (Perú).

¿A qué se dedica actualmente y cuál es su formación?

Actualmente dirijo mi propio estudio jurídico, donde ejerzo principalmente en el ámbito del Derecho de Familia y la defensa de los derechos de mujeres, niñas, niños y adolescentes, especialmente en aquellos casos que involucran situaciones de vulnerabilidad y requieren una atención jurídica especializada y humana.

Soy abogada egresada de la Universidad de San Martín de Porres y cuento con una Maestría en Derecho Civil y Comercial. Asimismo, soy Conciliadora Extrajudicial especializada en Familia y cuento con formación especializada en Derecho de Familia y violencia contra la mujer. A ello se suma mi formación como coach internacional y más de 15 diplomados vinculados al ámbito de familia, estudios que me han permitido complementar mi ejercicio profesional con herramientas orientadas a la prevención, el manejo y la solución de conflictos.

A lo largo de mi trayectoria profesional también he tenido la oportunidad de desempeñarme en el sector público y participar en distintos espacios relacionados con el análisis y abordaje de problemáticas sociales y jurídicas, experiencias que han contribuido a ampliar mi perspectiva sobre la realidad y las necesidades de las personas que acuden en busca de orientación y justicia.

De manera paralela a mi ejercicio profesional, soy fundadora y presidenta de la ONG El Club de la Solidaridad, organización desde la cual impulsamos iniciativas orientadas a brindar apoyo a personas y familias en situación de vulnerabilidad, promoviendo la solidaridad, la protección de derechos y la construcción de una sociedad más justa.

Considero que mi formación académica, experiencia profesional y labor social se complementan y me permiten ejercer el Derecho no solo desde una perspectiva técnica, sino también desde un profundo compromiso con las personas y con la búsqueda de soluciones que contribuyan a transformar positivamente sus realidades.

¿Cuáles son los retos a los que ha tenido que hacer frente en su carrera profesional, y qué ha aprendido de ellos?

Uno de los principales retos de mi carrera ha sido trabajar con mujeres, niñas, niños y familias que atraviesan situaciones de violencia, abandono o desprotección, y comprender que detrás de cada expediente existe una persona que necesita que el sistema de justicia responda de manera oportuna y efectiva.

Esto me ha enseñado que ejercer el Derecho no significa únicamente conocer las normas, sino tener la capacidad de utilizarlas para transformar realidades concretas. También he aprendido que, cuando se defienden derechos fundamentales, la perseverancia es indispensable y que nunca debemos permitir que la burocracia, la indiferencia o las dificultades institucionales hagan que una persona vulnerable deje de ser escuchada.

¿Cuál ha sido su desafío profesional más difícil y cómo lo superó?

Uno de los desafíos más importantes ha sido enfrentar casos en los que mujeres y niños en situación de vulnerabilidad necesitaban una respuesta efectiva por parte de las instituciones encargadas de proteger sus derechos.

No siempre ha sido sencillo. Muchas veces es necesario insistir, buscar diferentes mecanismos legales, tocar las puertas que sean necesarias y, sobre todo, no rendirse cuando la primera respuesta no es la que esperamos.

He aprendido que la defensa de los derechos requiere conocimiento, estrategia y, sobre todo, perseverancia. Si realmente creemos que una persona merece protección y justicia, debemos hacer todo lo que esté legalmente a nuestro alcance para conseguirla.

¿Qué consejo daría a los jóvenes profesionales de su disciplina?

Les diría que nunca pierdan de vista por qué decidieron estudiar Derecho. Es una profesión hermosa porque nos permite defender derechos, resolver conflictos y, en muchos casos, cambiar la vida de una persona.

Pero también es una profesión que exige preparación constante, ética, responsabilidad y mucha perseverancia. No basta con conocer la ley; hay que entender a las personas, escuchar, estudiar cada caso y tener la convicción de que nuestro trabajo puede contribuir a construir una sociedad más justa.
A los jóvenes abogados les diría especialmente que nunca dejen de aprender y que no permitan que las dificultades propias de la profesión les hagan perder la sensibilidad frente a quienes necesitan de nuestra defensa.

¿Puede destacar una lección de liderazgo que haya vivido y considere fundamental?

Una de las principales lecciones que he aprendido es que el liderazgo no consiste simplemente en ocupar una posición de autoridad, sino en asumir responsabilidad, tomar decisiones y, sobre todo, dar el ejemplo.
En mi experiencia profesional y como mujer vinculada al Derecho, he aprendido que muchas veces debemos abrirnos camino en espacios que históricamente no han sido fáciles para nosotras. Por eso considero fundamental que las mujeres ejerzamos nuestro liderazgo con preparación, firmeza y convicción, pero también con empatía.

La historia del Derecho peruano demuestra que las mujeres han sido capaces de romper barreras y abrir camino para las generaciones que vinieron después. Ese legado nos recuerda que cada mujer que alcanza una posición de liderazgo también tiene la responsabilidad de generar oportunidades para otras.
Para mí, liderar significa justamente eso: avanzar, pero procurando que otras mujeres también puedan avanzar.

¿Qué me gustaría seguir construyendo a través de mi profesión?

Me gustaría seguir construyendo espacios donde el Derecho sea una verdadera herramienta de protección y transformación social. Quiero continuar defendiendo a quienes necesitan ser escuchados y fortaleciendo iniciativas que contribuyan especialmente a la protección de mujeres, niñas, niños y adolescentes.
También quiero seguir generando espacios de colaboración con profesionales, instituciones y personas que compartan esta visión, porque estoy convencida de que los cambios importantes no se logran de manera individual, sino sumando esfuerzos.

¿Dónde pueden encontrarla para conectar o colaborar?

Pueden conocer más sobre mi trabajo profesional a través de mis redes sociales y de los canales institucionales de mi estudio jurídico Estudio Zumaeta y de la ONG El Club de la Solidaridad.

Estoy siempre abierta a generar alianzas y colaborar con personas e instituciones que tengan iniciativas orientadas a la defensa de derechos, la protección de poblaciones vulnerables y la construcción de una sociedad más justa.