Detrás de una toga, hay una mujer que no pudo salvar.
Hemos llegado de nuevo a noviembre, aunque para mí, el violeta esté presente durante
todo el año. Las cifras de violencia de género siguen aumentando en Canarias, que registra
su mayor tasa en 2025, con un total de 4.000 casos entre abril y junio.
Si continuamos hablando de datos, en España solo el 50% de las empresas cuentan con un
Protocolo de Acoso Laboral, sin olvidarnos de que es un requisito obligatorio
independientemente del número de trabajadores, a diferencia del Plan de Igualdad.
La violencia se presenta de muchas formas y está presente en todos los ámbitos, pero se
tiende a minimizar. No se llega a distinguir si lo que se sufre es acoso o si quizás fue solo una broma o un simple comentario.
de llegar a mi casa, a mi espacio seguro, era el mejor del día. Salía de aquel colegio donde recibía bullying. Solo tenía que preocuparme de que no me intentaran pegar hasta el día siguiente, por ser tímida y por estar etiquetada como “friki” de aquella época.
violencia que he sufrido a lo largo de estos años. Y es que absolutamente todos y todas
hemos sido víctimas en diversos momentos y grados. ¿Hasta cuándo? Una vez más se
puede concluir que la educación es la base de una sociedad igualitaria.
Con todo ello, quiero poner en relieve que detrás de cada persona y de cada profesional hay una historia que no sabemos.
Normalmente, tendemos a conocer detalles personales para comenzar a generar empatía hacia el prójimo y humanizarlo, para conectar. Hoy quiero hacer un llamamiento y dar la importancia que requiere la empatía y que lamentablemente se está perdiendo:
- Detrás de un dependiente cansado hay muchas noches de estudio.
- Detrás del repartidor al que se le olvidó saludar, hay una madre con cáncer a la que tiene que pagarle el tratamiento.
- Detrás de aquella médico, hay un caso de violencia vicaria.
Y detrás de mi silencio y de mi toga, hay una mujer que no pude salvar.
Así que dejemos de esperar que alguien instaure la paz en el planeta y empecemos por nosotros mismos, mostrando empatía y evitando causar daño a nuestro entorno más próximo. Pequeños pasos llevan a grandes resultados.
El mes de noviembre sigue siendo violeta, pero también lo son todos los días del año. Practiquemos la empatía, el respeto y el amor como motores que generen la paz.
