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Artículo: Raquel Valle – 4

Durante estos días no ha parado de hablarse del caso de Dani Alves. Algunos nos echamos las manos a la cabeza, otros aplauden por la resolución de una presunta falsa acusación de la cual ni se han leído la sentencia, y por otro lado encontramos a los incitantes del odio escribiendo en redes “¿Cómo os habéis quedado feminazis”?

Esta sociedad está muy lejos aún de imaginar que el patriarcado es algo que nos afecta a todos, no solo a las mujeres. Incluso podemos ir más allá y pensar que, quizás, mañana, pueda ser tu hija, tu madre, tu hermana, tu pareja… Mientras tanto, España continúa siendo el país pionero en el deporte olímpico de opinar sin informarse. Sin embargo, cuando te toca de cerca, cambia la historia, ¿verdad?

La sentencia condenatoria consideró en un principio que Dani Alves había penetrado a la chica sin su consentimiento y ejerciendo violencia, lo que se traduce en agresión sexual. No obstante, a pesar de que la pena solicitada tanto por parte de la Fiscalía como la de la acusación (nueve y doce años respectivamente) han quedado finalmente en una prisión preventiva de 14 meses y la fianza de un millón de euros. Poderoso caballero es Don Dinero, ya que de ser otro hombre, aún estaría entre barrotes.

¿Qué es lo que pasa? Que la víctima se ha contradicho, por lo tanto, son imprecisas e incoherentes sus versiones. Ahora nos colocamos desde la otra parte, echando la vista atrás sobre las contradicciones de Dani Alves, que parecen ser menos relevantes.

«Al principio negó conocer a la denunciante, para luego afirmar que la conoció en el baño, pero que no había pasado nada.

Posteriormente, cambió de nuevo la versión de los hechos alegando que habían tenido relaciones sexuales consentidas y que ella se le abalanzó para practicarle una felación.

El exfutbolista reconoció que mintió en sus primeras declaraciones porque no quería que su mujer, la modelo Joana Sanz, descubriese que es una persona infiel.”

Después de leer sus contradicciones, ¿tienen menos peso las de la acusación que las de la defensa? Asimismo, la madre de Dani Alves publicó en sus redes imágenes de la víctima en la discoteca, y es que parece que para ella el desvelar la identidad, la privacidad y la protección de la mujer agredida no tiene consecuencias legales.

Podemos hablar de cómo el TSJC ha bajado la venda de los ojos a la estatua de la justicia y se la ha puesto en la boca, ya que hemos perdido incluso el derecho de libertad de expresión.

Así ha ocurrido con la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz sobre la que se abalanzaron tras expresar su consternación acerca da la decisión de los magistrados.

Por supuesto, no iba a terminar el artículo sin hacer mención a los 13.000 euros que va a recibir como indemnización el exfutbolista tras su salida de prisión. Seguramente este año y medio castigado de cara a la pared le habrá hecho reinsertase en la sociedad, léase la ironía.

Claro está que, según esta instancia de la justicia española, las pruebas recopiladas en el juicio y que sustentaron el fallo condenatorio “no permiten superar los estándares que exige la presunción de inocencia”.

Una vez más, retrocedemos como personas y en materia de violencia de género en este país.

Yo sí te creo.


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