¿Has emprendido en pareja y te vas a divorciar?
En 2013 me crucé por primera vez con el Derecho Mercantil y con un profesor que me regaló uno de los mejores consejos que me han dado en mi vida. Se resume en tres palabras: Separación de bienes. Si profundizo más allá, aquel catedrático me contó una historia de un matrimonio felizmente casado, en el que una de las partes terminó viendo desde lo lejos cómo otro desconocido entró a vivir en la casa que él había contribuido a comprar a medias, bebiéndose su vino, paseando con la que fue su mujer en el coche en que había depositado muchas horas de trabajo y compartiendo espacio laboral con un desconocido dentro de su empresa. Un cuento dramático, en el que comprobamos que tres son multitud y que, por su forma de narrarlo, podría haber sido perfectamente una historia autobiográfica.
Te has casado, has emprendido y no ha ido bien
Eres autónoma/o y estás a las puertas del divorcio. Vas a tener que tomar una serie de decisiones que eviten a tu empresa una amenaza, que esta vez no proviene ni de tus competidores, sino de una crisis matrimonial. Si has creado un negocio antes de casarte en separación de bienes, estás de enhorabuena: tu empresa te pertenece en exclusiva. Sin embargo, si lo creaste con la otra persona antes de casaros, dependerá de las participaciones que hayáis acordado. También puede darse el caso de que uno de los dos quiera mantener el negocio íntegro a cambio de la compensación de la otra parte. Estas son solo unas reflexiones generales sobre el tema de las empresas o los autónomos en relación con el divorcio, ya que por supuesto nos encontramos ante diversos casos que hay que estudiar de forma individual en base a sus detalles y peculiaridades propias.
Por otro lado, nos podemos encontrar ante el caso de que hayas constituido un negocio durante el matrimonio y te encuentres casado/a en régimen de gananciales. Habrás de considerar que este negocio en realidad no es tuyo al 100% y, por tanto, en el proceso de divorcio se procederá a la liquidación y reparto del 50% como el de cualquier otro bien. No obstante, aquí se abre más el abanico de soluciones: o bien se vende la empresa a un tercero y se reparten las ganancias, o uno compra la parte del otro. Llegados a este punto, ¿cuánto vale el negocio? ¡Qué comiencen los métodos de valoración!
Y por último, tenemos el negocio propio en gananciales. Los beneficios, pero también las deudas, se reparten al 50% entre tú y tu expareja. Ojo: para evitar esto es conveniente que constituyas las llamadas capitulaciones matrimoniales, en las que se liquida la sociedad conyugal y se pasa del régimen de gananciales al de separación de bienes.
A priori puede parecer frío y poco romántico el hecho de pedir una separación de bienes a la persona con la que has decidido compartir tu vida. Sin embargo, el tiempo me ha dado la razón a nivel personal y a nivel profesional. Así que, trece años después, me he encontrado con otra frase maravillosa que le escuché el otro día a una compañera: el placer y el trabajo no se mezclan.
En este mes de abril, apostemos por el pragmatismo.
