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Artículo: Raquel Valle – 1

Como dice mi abuela, “no somos más que nadie, pero menos tampoco”. Esta frase siempre la combina con su argumentación sobre la importancia de recordar nuestras raíces, quiénes somos y de dónde venimos. 

No soy mujer de mirar hacia detrás, tengo claro que no voy a encontrar mi futuro en el pasado. Sin embargo, sí soy de pararme a observar hacia los lados y ver a las personas que han caminado conmigo durante estos veinticinco años de trayectoria profesional.

Cuando te requieren una biografía y comienzas a escribir, tomas conciencia de todo el camino que han hecho tus pies. A veces nos parece poco, en ocasiones demasiados kilómetros y pocos resultados, pero siempre nos deja la experiencia. 

Sobre mí…

El apartado más difícil de nuestra página web. Como describirte a ti misma sin parecer altiva.  Durante mucho tiempo escondía mis logros por miedo al rechazo. ¿De qué va ésta?, ¿se cree mejor por tener dos carreras y tres másteres?, ¿ah que encima habla idiomas?, etc. Todas esas voces se paseaban en mi cabeza creando una especie de autosabotaje en el que me escondía. ¿Y si no soy tan buena como creo? En aquel momento me encontré con mi impulsora y mentora Lidia Monzón, quién me sacaba con cucharilla los títulos y reconocimientos profesionales al presentarme en un networking ante cientos de empresarios. Hasta que normalicé, primero, reconocerme a mí misma el esfuerzo y el trabajo duro de todos estos años. Posteriormente, trabajé arduamente en la autoconfianza, para que fuese suficiente, no para el resto, sino para mí. ¿Esto no debería aparecer también en nuestro curriculum?

Nunca vas a llegar a nada en la vida…

El mantra que escuchaba a diario en el colegio elitista que describo en mi primera novela “Todo lo que no sé de mí”. Yo me lo creí durante muchos años, hasta que por causas del destino heredé el apellido Valle. Mi historia la he contado en múltiples conferencias de desarrollo personal, sobre cómo he sido capaz de convertir la tristeza, el miedo, la rabia, el dolor y la injusticia en combustible para salir adelante. En las sesiones de terapia se ha destacado mi voluntariedad de escoger el camino difícil, pudiendo haber escogido el de la perdición con tanta tragedia junta, una tras otra. Borraría esta última frase, porque supongo que es algo muy personal, pero mi objetivo es concienciar de la importancia de la salud mental y de pedir ayuda. Todos tenemos problemas, pero solo vamos a terapia aquellos que queremos resolverlos. 

Te has currado cada miga del pan….

Es lo que he visto desde pequeña. Mi familia proviene de un pequeño pueblo de El Hierro, del que emigró mi abuela con una mano delante y otra detrás. Emprendedora en aquel tiempo, criando a dos hijas y sacando el carnet de conducir. 

La palabra convence, pero el ejemplo arrastra. Por eso sigo defendiendo a capa y espada, que la educación se aporta en casa y el conocimiento en las escuelas. Te cuento esto porque me acostumbré a dormir con luz indirecta, proveniente de un salón que fue testigo durante muchas noches del esfuerzo de mi madre para aprobar sus oposiciones. ¿Cómo voy a conocer el significado del verbo rendirse? Como dice el dicho, “hijo de tigre nace pintado” y yo, por suerte, soy descendiente de mujeres alfa. 

Si le debo algo a alguien en esta vida, es a mi familia, aunque tampoco ello ha generado una deuda económico-afectiva, porque lo que se da con generosidad y amor no se reclama. Así que, si ellos dieron todo por mí, para que tuviese oportunidades de acceder a una mejor educación y estar hoy aquí, ¿no es justo corresponderles? 

Durante estos 25 años…

No, no te voy a contar mi biografía. De hecho, tuve que acortarla porque excedían los 2.600 caracteres que permite LinkedIn. Lo que te voy a contar es lo que no se ve ni se acredita en títulos.

Como bien dije antes, me he currado cada miga de pan. No tengo apellido, ni padrinos, pero si personas que me han echado una mano en el camino y ha confiado en mí, porque solos no llegamos a ningún lado. Si esta ayuda ha sido de forma genuina o no, es un terreno en el que no voy a entrar, porque tiene que ver más con los otros que conmigo. Sin embargo, siempre estaré agradecida de cada consejo que ha acortado mi curva de aprendizaje, ha evitado errores garrafales y ha contribuido a mejorar mis aptitudes.

He llorado, mucho, muchísimo. Días en los que he vivido (y vivo) en la incertidumbre y desconozco si todo el esfuerzo, tiempo y energía desembocará en el éxito profesional que pretendo alcanzar. Lágrimas de felicidad tras ver que los eventos han salido bien, que el público está contento, y en el ámbito legal, que has aportado a que una mujer deje atrás a su maltratador y comience a brillar en una nueva vida en la que reina la resiliencia el amor propio.

Por ello siempre digo que debemos dedicarnos a aquello que amamos, porque solo así alcanzaremos la excelencia. El amor mueve el mundo, y no es solo una frase de la taza de Mister Wonderful, sino un golpe de realidad. En este sentido seguiré apostando por crear eventos que resalten el talento de las personas que aman sus proyectos, por la sororidad y por dejar de escuchar que los éxitos de las mujeres van de la mano de su posición sentimental. Seguiré aplicando dichos populares hasta el final de esta columna, “solo el dueño de la casa sabe dónde están las goteras” y eso es suficiente. La experiencia también te da la capacidad de restar importancia al qué dirán por encima de la tranquilidad de la conciencia. 

¿Detrás de una mujer hay siempre un gran hombre? Mi conclusión es que, si tiene que haber alguien en nuestro camino, debería posicionarse a nuestro lado. Ni detrás, ni delante.