Cassandra Palacios Villarreal (Chile) es consultora en transformación empresarial y fundadora de KASVU Desarrollo Integral.
Acompaña a líderes y organizaciones en procesos de cambio estratégico, fortalecimiento cultural y toma de decisiones con visión de largo plazo. Su trayectoria integra experiencia internacional, pensamiento sistémico e investigación científica aplicada, combinando disciplina y coherencia en entornos organizacionales complejos.
¿A qué se dedica actualmente y cuál es su formación?
Dirijo KASVU Desarrollo Integral, donde trabajo con empresas que están creciendo o enfrentando procesos de cambio y necesitan estructura, claridad y dirección estratégica. Mi labor consiste en analizar cómo funcionan sus sistemas —operativos, culturales y de liderazgo— y acompañarlos a alinear procesos, personas y visión.
Soy Ingeniera Mecánica Térmica y actualmente curso un posgrado en Dirección de Empresas Digitales. También cuento con una maestría en Gestión Integral del Agua, donde desarrollé investigación aplicada en procesos de tratamiento mediante energía solar y microalgas. Mi formación científica y técnica forma parte estructural de la manera en que analizo y trabajo los sistemas organizacionales.
¿Cuáles son los retos a los que ha tenido que hacer frente en su carrera profesional, y qué ha aprendido de ellos?
Uno de los mayores retos en mi carrera ha sido redefinir mi trayectoria profesional en distintos momentos. Inicié con una base técnica sólida como ingeniera, en entornos estructurados y analíticos, pero con el tiempo me di cuenta que mi impacto podía ampliarse si integraba esa formación con estrategia, liderazgo y transformación organizacional.
Ese proceso implicó empezar de cero más de una vez: ingresar a nuevos sectores, construir credibilidad en espacios distintos y desarrollar mi carrera en diferentes países, adaptándome a nuevos contextos culturales, idiomas y formas de trabajo. Cada entorno exigió flexibilidad, aprendizaje continuo y la capacidad de leer dinámicas organizacionales diversas.
¿Cuál ha sido su desafío profesional más difícil y cómo lo superó?
El desafío profesional más fuerte que he vivido fue atreverme a levantar la mano cuando todavía estaba construyendo mi propia seguridad.
Trabajaba en una empresa del sector marmolero haciendo tareas operativas. Veía con claridad lo que no estaba funcionando, veía cómo podían mejorarse los procesos… pero una cosa es verlo y otra muy distinta es decir en voz alta: «déjenme liderarlo».
Recuerdo perfectamente esa conversación. Por fuera intentaba mantenerme firme; por dentro estaba llena de dudas. No era que me sintiera completamente lista. Era más bien una mezcla entre miedo y convicción. Sabía que podía hacerlo, pero también sabía que estaba entrando en un terreno donde históricamente las mujeres no ocupaban ese tipo de roles.
Cuando me dieron la oportunidad, el reto fue enorme. El equipo estaba formado por personas de distintas nacionalidades, con formas de trabajar muy diferentes. Hubo tensiones, momentos incómodos y mucha necesidad de escucha. Poco a poco empezamos a construir confianza, ordenar procesos y generar cohesión.
Con el tiempo, los resultados llegaron. Pero más allá de los números, lo que cambió fue mi propia percepción: entendí que el liderazgo no aparece cuando desaparece el miedo, sino cuando decides actuar a pesar de él.
¿Qué consejo daría a los jóvenes profesionales de su disciplina?
No limiten su desarrollo al dominio técnico.
Durante años creí que tener una base sólida y dominar lo técnico era suficiente para avanzar profesionalmente. Con el tiempo entendí que la capacidad de comunicar, escuchar y trabajar en equipo tiene el mismo peso que cualquier conocimiento especializado.
La técnica abre puertas; las habilidades humanas sostienen el crecimiento.
¿Puede destacar una lección de liderazgo que haya vivido y considere fundamental?
El talento técnico no compensa comportamientos que erosionan la cultura.
En una ocasión tuve que prescindir de una persona con alto desempeño operativo cuyo impacto en el equipo era negativo. La decisión no fue inmediata, precisamente porque los resultados eran buenos. La experiencia dejó claro que la cohesión y el entorno de trabajo son parte estructural del desempeño colectivo.
¿Cómo ha construido una trayectoria que integra distintas disciplinas sin perder profundidad ni coherencia?
Durante mucho tiempo nos enseñaron que debíamos elegir una sola forma de ser: ingeniera, científica o empresaria, como si profundizar implicara renunciar a otras dimensiones.
Con los años entendí que mi trayectoria no es una suma dispersa de intereses, sino una integración. La ingeniería me dio estructura y pensamiento sistémico; la investigación científica, método y disciplina; el liderazgo empresarial, criterio para tomar decisiones en entornos reales.
Puedo estar horas en un laboratorio trabajando con microalgas y también liderar una reunión estratégica o supervisar una instalación técnica en campo. No lo vivo como contradicción, sino como una forma amplia de ejercer mi profesión.
Mi carrera no responde a una etiqueta única, sino a una construcción coherente en distintos niveles de responsabilidad.
¿Dónde pueden encontrarla para conectar o colaborar?
Pueden contactarme a través de mis canales profesionales en:
LinkedIn, https://www.linkedin.com/in/cassandra-d-palacios-villarreal
Instagram, https://www.instagram.com/kasvudesarrollointegral
Correo electrónico, cassandra@kasvu-di.com

Estoy abierta a colaborar en proyectos que integren estrategia, liderazgo y desarrollo humano. Creo que las mejores transformaciones comienzan con una conversación clara y una visión compartida.
